Lo difícil de todo es empezar, como empezar, que escribo, cual de tantos temas abordar, algo triste, algo de la realidad, el amor, los deseos, nuestros sentimientos mas profundos…
Decido antes de empezar dar una vuelta por la ciudad a ver si me anima algo a ver si encuentro alguna historia buena que contar, o si encuentro el pergamino con las historias que quisiera narrar, camino por el centro, que a pesar de tener cientos de vendedores ambulantes conserva un extraño orden; me doy cuenta que todo sigue igual, por mas que la dinámica de la ciudad continué, a pesar de las cientos de personas que transitan por el lugar todo sigue igual, es como si se observara un cuadro a la distancia de la línea amarilla que me separa del lienzo, como si se detuviese el video y quedara suspendido en este cuadro en particular….
Me siento en la misma banca del parque y decido no hacer una observación tan panorámica, tan grande, sobre el centro de la ciudad que tanto me gusta, que brinda tanto material; entonces no miro todo el cuadro, si no me centro en sus detalles, a ver si encuentro una buena historia para escribir.
Observo en la esquina principal aquella señora con su mirada triste y sus ropas roídas, por sus colores y por la forma de las mismas deduzco que es de tierras lejanas, viendo sus zapatos, o lo que queda de ellos, me doy cuenta que hace tiempo partió en un viaje, probablemente sin retorno, sin conocer su rumbo, con la única idea de sobrevivir y arrancarle unos minutos mas a la vida, quizás en otras tierras diferentes, extrañas donde por lo menos pudiese continuar viviendo.
Cuando miro sus manos, sus manos poco femeninas, que reflejan a lo lejos el arduo trabajo del campo, de la crianza de varios hijos, del trabajo constante por salir adelante, de las tareas propias del campo, con sus cultivos y la crianza de animales, las veo con sus dedos entrecruzados, como quietos, como inmóviles, sin saber que hacer, si acaso solo extender para pedir algo de ayuda o pedirle al altísimo que la ilumine…
Me acerco mas a ella y observo sus ojos, negros profundos, que reflejan una gran tristeza, pero sobre todo la angustia, la angustia de lo desconocido, de lo que no se sabe que vaya a suceder; quisiera preguntarle sobre su vida, sobre su historia, que la hizo estar allí, quieta, en silencio con la mirada perdida y la angustia reflejada en sus ojos negros, pero cuando estoy casi frente a ella miro mas detenidamente su rostro y las lagrimas que corren por su mejilla me impiden cruzarle palabra, sus ojos me miran y sin palabras me gritan que la ayude, que le de una esperanza, algo en que creer, cierro mis ojos un segundo y cuando los abro veo que esta cerca de los carros, en medio de la calle, el semáforo cambio y llega el momento de pedir, de esculcar en los corazones por algo de cambio o de buena voluntad….
Ahí, en ese instante, retrocedo y me acerco nuevamente al banco del parque y observo mas detenidamente que no esta solo ella, que en la otra acera también hay una mujer mas joven que lleva un bebe a sus espaldas y deja como amarrado, como inmóvil otro pequeño en el separador…
¡Ahora recuerdo! vuelve a mi mente todo, como en ráfagas de imágenes que me traen a la realidad, a esa dura realidad de mi país de mi gente, que día a día se vuelve más urbana, por infinidad de razones que todos conocen que todos discuten, que todos proponen pero que nadie realmente ha podido solucionar y que en el fondo tendemos a olvidar; ya que si algo sabemos hacer es olvidar, olvidar nuestros errores, olvidar nuestras torpezas y sobre todo olvidar nuestros muertos que por diferentes razones o ideas han terminado así. Creyendo que se contribuye en algo, para alcanzar el bienestar o un futuro mejor, pero esta espiral sigue su giro y la velocidad y la aceleración nos llevan a puntos siempre distantes de una bella realidad.
Ojala pueda volver a abstraerme otra vez de la realidad para ver el cuadro grande de la ciudad, con su relativo orden y su pasividad, a ver si encuentro por fin por donde empezar, a ver si algo se me ocurre por que por mas que veo no encuentro que relatar…..



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Tu relato me pareció absolutamente demoledor!!!
Gracias a tí me enteré de la campaña "Salvemos la filosofía" y ya está presente en mi blog. Saludos desde Argentina.
Cada dia me inspiras mas...me encanta tu sensibilidad y la manera como te expresas es fabulosa
Panorama desolador pero real; realidad a la cual nos negamos o simplemente no queremos ver… por que no querer verla? Por el dolor que causa…. Por que evitar el dolor? Por que no tenemos claro que hacer para evitar ese panorama…
Cuando piensas en el tema, llegas a una encrucijada en la que no sabes que hacer, no encuentras las acciones correctas para obtener una solución satisfactoria… alguien siempre estará descontento….. y esto genera resentimiento y de hay derecho conflictos….. por eso estamos así hace muchos años….
Muy buen relato! siga asi hermano, esa sensibilidad es la que necesitamos para cambiar este berraco mundo, y no pasar las realidades por alto, ignorarlas sabiendo que estan al lado nuestro que hacen parte de nuestras vidas y nos afectan directa o indirectamente.
Maravilloso relato. Realidad cotidiana de cualquier ciudad... Gracias por despertar nuestras miradas... Un abrazo sincero...